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viernes, 5 de diciembre de 2014

Esa querida e invisible, mujer




05 diciembre 2014      07 diciembre 2012        05 diciembre 2009

Me levantaba por las noches, y cuando apenas había puesto los pies en el suelo, oía su voz preguntándome si estaba bien. La primera vez que estuve en un quirófano por un asunto importante fue en el 58 y lo recuerdo como si fuera ahora mismo. Ella estuvo cosiendo mil camisas para que yo estuviera en ese quirófano y con ese cirujano. Ella mandaba a mi abuelo Enric con aquellas “Tortis” de patatas que me sabían a pan celestial, mientras yo me recuperaba en el Clínico del doloroso postoperatorio.
Oía el ruidoso clic de su lámpara de noche, cuando mi hermano llegaba a las dos de la mañana de la época, de sus convenciones, y su suspiro posterior es como si lo hiciera yo mismo.
Cuando yo ya llegaba a esas horas, (las mías eran a las once de la noche), me preguntaba en voz baja si quería cenar algo, pues la costumbre familiar que mi querido Agustín imponía, era que el que no llega a la hora de cenar ya no cena.
Sé que el día que levanté el vuelo, ella empezó a morir conmigo, yo era su pequeño, (su Cachito, el de la canción de la Lasso), y eso le restó una importante actividad afectiva que no sé, aunque siempre la vi aparentemente feliz, si alguna vez consiguió recuperarse plenamente de aquello. Yo tenía 23 y ella solo 51.
Otras muchas anécdotas hacen creer que la historia se repite. Ahora es la que vive conmigo desde hace 48, la que ha cogido el testigo de la invisibilidad, pero ahora lo veo día a día y de cerca. Es un milagro o una vocación tan invisible como lo de todo lo que hacen. Sufren y viven todo lo de los suyos por encima de sí mismas y de sus males, son esas queridas inolvidables e insustituibles, mujeres invisibles de nuestra vida.



8 comentarios:

  1. Me has emocionado y claro, me he acordado de la mía que ya está muy lejos (no creo en las cercanías en estos casos) y desde hace muchos años.

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  2. Xé, como abusas de nosotros, Enric. Te queremos.
    Jordi ... de Alcoi

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  3. Emocionas, como siempre, asomándonos a lo más bello y esencial de la vida. Gracias Enrique.

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    1. No lo puedo evitar, mimarzgz, los sentimientos tienen grietas y ... se escapan

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  4. que hermoso texto
    Escribis tanto que cuando vengo tengo que escribir en lo magico de vos que me he perdido


    La madre
    asi somos de madres solo de madres
    besossssssssssssssssssssss

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    1. Lo siento, Mucha, querida poetisa, pero estos llantos invisibles siempre son deseados y admirados por mi ego. La quise mucho y la quiero ahora más que nunca.
      Feliz domingo, poetisa.

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