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domingo, 26 de julio de 2015

¿Aún me quieres, Milano?

Busqué esa imagen de Internet para el Milano de hoy

26 julio 2015

Milano es uno de esos raros, rarísimos, y serios veteranos del parquet de la bolsa del suelo inmobiliario de los 90, que recorría toda la Comunidad Valenciana sin parar, de día y mucho más de noche. Italiano de nacimiento, valenciano de adopción,  arrepentido de casi todo, lo cual te cuenta en cuanto empiezas a hablar con él, aunque, eso sí, siempre acaba, como si quisiera consolarse con ello, con su inefable, equivocado y castizo epitafio en vida ... "sí, soy un desgraciado, pero que me quiten lo bailado". Cuenta y cuenta sus batallas, como todos cuando llegan o llegamos, a su edad ... "Las mejores operaciones las hice siempre de noche, Enrique, no ves que todos esos fantasmas del negocio del ladrillo son unos pelapavas, la mayoría venían con su dinero negro extraído del negocio del calzado y del tomate y aunque ni uno sabía hacer la O, solo con canuto, pero de tugurios, puterío y corruptela de políticos sabían más que el Papa de Roma de boato e incienso" ...

Tomar un café con Milano es conseguir que las horas pasen cómo minutos, su charla es amena aunque previsible, alegre aunque nostálgica,  pero hoy ... hoy ha sido diferente. Cuando ya parecía haber concluido su relato de rigor, me contó algo que hizo que mis ojos ...  "Ay, Enrique, hoy hace seis años que murió y aún no me he acostumbrado a vivir sin ella" ... Ver a aquel veterano grandullón con los ojos sangrando lágrimas de dolor mientras hablaba de ella, fue superior a mis límites de compostura pública  ... "Cabalgamos treinta y seis años juntos, nunca me pidió explicación alguna, ni nunca me hizo reproche alguno por nada, tan solo me preguntaba todas las mañanas, al despertar - ¿Aún me quieres Milano? dímelo - y yo se lo decía una y otra vez. Solo ahora sé con seguridad que entonces yo no fingía al decírselo. La he encontrado a faltar desde el mismo momento en que se fue. Recuerdo su despedida ... Milano ... ¿Quién cuidará de ti ahora?"  ...

Milano se levantó, cogió su cachava y me dio un apretado y largo, larguísimo, abrazo y al oído me dijo ... "Quiérela siempre, Enrique, ahora que puedes ... no te olvides nunca de hacerlo" ... y yo lo vi marchar con su acostumbrado paso altivo, como siempre, elegante, decidido aunque lento ... y yo pensé y le dije, aunque ya no pudiera oírme   ... Milano: Más que nunca.


Enviado desde Note 4




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 Enrique Tarragó Freixes  -  (etf-etc-etl)

¿Viste lo que hicimos?: http://bit.ly/1tVhOPd - (Página de enlaces)


2 comentarios:

  1. Una de las cosas más grandes de este blog es la cantidad de entradas en las que amigos o conocidos te abren el alma de par en par. Un abrazo,

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    1. ME VIENE DE FAMILIA, MIMARZGZ.
      Gracias y un fuerte abrazo

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