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viernes, 23 de octubre de 2015

Personajes de la noche: Aisha y Eduardo, esos adorables setentones

Película The Artist - besos

De la Película The Artist

23 octubre 2015

Era una noche de este inolvidable verano de nosequé noche, de nosequé mes, de nosequé lugar …

Me miraba, con esa bonita y juvenil cara, que siempre muestran las chicas guapas aunque tengan la belleza de los setenta. Mientras lo hacía, vi como le apretaba la mano a su querido y viejo Armando, se sonreía y mientras nos miraba apoyaba la cabeza en el hombro de él. Durante un buen rato intenté mantener una conversación desenfadada, propia de mi manera de vivir la nocturnidad y de mis dos Bacardí-Cola, que esa noche se hicieron mas necesarios que nunca, pues el riesgo a morir desangrado de sudor, mas que una amenaza latente, era una realidad. Tras alguna que otra sonrisa de nuestra querida y adorable contertuliana, a la que su querido Armando asentía con cara de felicidad cada uno de sus gestos, ella se mostraba como la mas resplandeciente de todas las damas de la noche y nos miraba con una especial complacencia, entonces,  no pude evitar preguntarle con la mirada, al mas puro estilo inglés, lanzando un gestual Why? que fue rápidamente contestado por mi adorable y simpática vecina de tertulia nocturna, con ese especial acento que confiere un dulce atuendo al hablar de los colombianos:

Es que son ustedes estupendos, siempre están cogiéndose de la mano, siempre están riendo, siempre tienen un gesto cariñoso el uno hacia el otro, sin importarles quien les ve y quien les oye, lo hacen con discreción, pero desbordan eso que tanto encontramos a faltar en otras parejas …”.

Me quedé como chico que le cuentan que ha aprobado el curso de latín en el 58 o, aún más, como si me hubieran dicho que toda la vida ha sido una broma, un sainete, y que aquí no se muere, ni se ha muerto nunca nadie, el caso es que, sin poder evitarlo, se me pusieron los ojos como si el mismo virus ocular que me produce esa extraña y ya acomodada conjuntivitis ocular, hubiera renacido con toda su fuerza, en ese mismo instante. Cierto o no, eso quizás, ahora, sea lo menos importante, lo que si me parece adorable y plausible, es que haya personas que, como mi querida Aisha, se dediquen a repartir felices adornos verbales de las excelencias que saben ver en otras personas, una cualidad que, desgraciadamente, no abunda. Una lástima ¿Verdad? Hoy intentaré practicar con ello ¿Nos animamos todos?

Gracias Aisha, gracias Armando, sois estupendos.

 
 
 



 Enrique Tarragó Freixes  -  (etf-etc-etl)

¿Viste lo que hicimos?: http://bit.ly/1tVhOPd - (Página de enlaces)


2 comentarios:

  1. Siempre he sido partidaría de decir las cosas buenas y de no callarme las malas. La convivencia es más fácil.

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    1. Verás, yo, las malas, si no es necesario no las cuento. Solo cuando alguien se te cuela en la cola del cine o en la del pan, por ejemplo, entonces hasta me pongo cariñosamente violento. La convivencia, de su análisis he obtenido muchos éxitos profesionales, es una ciencia de muy difícil entendimiento.
      Feliz viernes, admirada Tracy.

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