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viernes, 8 de enero de 2016

Ansias de vivir ... desde niño


08 Enero 2016

Yo no era más que un mocoso, (literalmente, pues mis enfermedades próximas a la otorrinolaringología, me son innatas), y a mis ocho años ya me mandaban a  comprar lo que fuera en las tiendas de alrededor de Santa María del Mar.  Mi abuelo me decía  ... "compra lo que llevas en la nota y diles que luego ya pasará tu abuelo silbando". Y yo tan feliz allá me iba, hecho un hombre a comprar como un mayor más que yo ya era, aunque luego, ante mi sorpresa, y cuando ya me había llenado la bolsa el hombre de la tienda de Ultramarinos y le contaba lo de mi abuelo, éste se partía la espalda riendo como si le estuvieran rascando la planta de los pies con una pluma. Lo peor era que mi abuelo se reía y me abrazaba, todo a la vez, cuando le contaba la extraña reacción del tendero ante la promesa de su silbido. No lo entendía pero yo también me reía  ... yo ya era un hombre ... y ahora que ya casi lo soy, puedo reírme de aquello sin que nada me obligue a recordarlo.

Más adelante, (ventajas de ser el menor de tres hermanos, dos de ellos brillantísimos), una y otra vez, la actitud de mis Padres y, como no, la de mi querido Abuelo, me fueron colocando ante mi, pruebas que tuve que ir superando ... "El Fuerte Apache de Reyes del 56 me cayó por ser un buen y aplicado, estudiante en Primaria y el balón Matollo me cayó cuando terminé el Bachiller Elemental en el 63 con un NUEVE". Nada era posible sin esfuerzo.

Siempre aspiré a ser mejor ... inquieto y necesariamente vivo ... con ansias de vivir ... que gran deseo ... ¿Verdad? Ahora, ahondando en mis contradicciones, debería decir: "Cuán lejos ... y cuán cerca. Nunca estuve tan enamorado de cualquiera de esas dos opciones ... tan lejanas y tan cercanas ... saberlo ver será la opción deseable en cada momento".


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enriquetarragófreixes  -   (etf-etc-etl)




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8 comentarios:

  1. Un placer leer tu post...Gracias por tu huella.
    La vida es un paso largo desde la niñez a la madured
    que nos enseña a ser mejores en el caminar.
    Un abrazo.

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    1. Eso creo, Ma ... quizás, no sé, a veces creo en la teoría del guionista de esa gran película "El curioso caso de Benjamin Button" con esa toría ... mejores, seguro.
      Feliz fin de semana

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  2. Todo está a la vuelta de la esquina en realidad.
    Me gusta tu blog por el positivismo y la fuerza vital que transmites en los pocos posts que llevo leídos :)
    Un abrazo

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    1. Gracias, crónicas, eres muy amable. Tienes razón, yo me he acostumbrado a no rendirme, ahora soy el abanderado del NO RE TINDAS ( http://etfreixes.blogspot.com.es/2015/03/no-te-rindas-destapemos-el-cielo.html)

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  3. Enrique, no has cambiado nada!. Sigues siendo ese niño, tienes su mirada, su ternura, su firmeza, su curiosidad y su fuerza.
    Qué gusto conocer a un adulto con las ganas de vivir de un niño...
    Un besazo.

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    1. Me halagas, EmeM, pienso como un niño mayor ... me gusta, me gusta ser así ... y me gusta que me lo digas. Gracias.
      Feliz sábado noche.

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  4. Hola: comparto contigo en que en nuestra infancia siempre recibíamos algún regalos después de un gran esfuerzo en alguna de las actividades o estudios que realizábamos. Me atrevo a decir que el adulto es como un niño grande, porque no debemos perder nunca al niño que fuimos. La ilusión, la espontaneidad y las ganas de seguir aprendiendo deben acompañarnos en todos los momentos de nuestra vida. Seguimos en contacto

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    1. Ay, Marta ... tienes razón. me quedo con esa parte final de tu comentario: La ilusión, la espontaneidad y las ganas de seguir aprendiendo deben acompañarnos en todos los momentos de nuestra vida.
      Un abrazo y feliz noche

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