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martes, 11 de abril de 2017

Ascender a los cielos y eso de tocarse las pelotas


Fotografía de René Maltète - París 1950

11 abril 2017

Andaba y andaba a mi "veloz" ritmo, (cachava en mano zurda), viendo como el hoy manso Mediterráneo me retaba a que le echara valor a mi vida, me quitara zapatos y calcetines y me adentrara en su orilla, cuando me tropecé con ella, con Rosa, esa linda sesentona de la que no hay hombre que a cualquiera de sus edades no se hubiera enamorado de ella de haberla conocido. 

Fibromialgia, alergia ocular, manos temblorosas, hombros adormecidos por el dolor y un sinfín de hitos escasamente religiosos que le hacían difícil la vida y mucho más desde que "enviudó" hace dos años de su querido Luisito al que se lo llevó un infarto y un joven jefe cabrón y asesino, que le hizo la vida imposible con un mobbing salvaje durante los dos últimos años de su vida. Pero su queja - la de Rosa -  no era, ni estaba basada, sobre su estado de salud, ni sobre la ausencia de su amado Luisito, del que nunca estuvo casada, pues ambos, (que se conocieron en los 90), estaban separados de sus anteriores experiencias y su cristiana formación les impedía divorciarse de sus abandonados queridos/as. La queja de mi bella Rosa estaba fundada, en parte, en el fuerte rechazo afectivo de sus cuatro hijos, (dos de cada uno y de sus matrimonios anteriores). Rosa acababa de descubrir como los hijos se vuelven buitres cuando huelen la sangre del dinero de las herencias.  

Rosa había comprendido muchas cosas en ese año de "viudedad". Rosa ya no era la piadosa y apostólico romana que fue, había descubierto que sus más de veinte años de felicidad con su Luisito debían tener continuidad, que no debía encerrarse en su dolor y en sus dolores. Rosa renunció a todos los bienes que le pudieran corresponder como mujer de facto de su difunto amado, (salvo el de la vivienda conyugal en Playa San Juan, pues, afortunadamente, estaba a su nombre), y vive apañadamente de su buena pensión de jubilación como maestra nacional que fue y que le permite vivir desahogadamente, aunque sin lujos, pero volcada en el recuerdo de su amado y en el del yoga, baile de salón, clases de Zumba, y en de su nueva versión de mujer 10 que siempre ha sido. Ahora da clases de ayuda a mujeres liberadas por su viudedad, por su divorcio o por su "mi marido se van con sus amigotes y me deja sola", todo ello, siempre, en los Ateneo Municipales para la joven tercera edad. 

Rosa sigue siendo una mujer 10, bella, elegante, una personalidad excelsa y un "hacer" que la hace adorable. 

"Enrique: Hay que superar las adversidades, la vida te enseña a vivir, a quererte, a determinar que hay un momento en el que descubres que Tú eres lo primero ... hay que luchar para sobrevivir, para imponerse al desencanto, al hartazgo, a la falta de humanidad de la Sociedad ... hay que salirse de ese tocarse las pelotas de tus amigos del Ateneo y afrontar lo que nos queda con dignidad y optimismo".

Y Rosa me dejó allí, sentado ante mi cielo, (en mi banco de sentarse),  ante mi Mar y ante esa difícil escalera que siempre parece que tengamos delante los que siempre pudiéramos poner  reparos al porqué seguir,  regalándome nuevas  enseñanzas a eso  de vivir por el simple hecho de hacerlo, de su belleza y de su forma de poder caminar en lo que nos queda con ira inmaterial,  con pasión y con la dignidad suficiente para necesitar hacerlo por todos aquellos que aún nos quieren y, también, por todos aquellos que quisimos y que tanto ejemplo nos dieron para ello a pesar de su difícil y admirable, supervivencia.

Bravo por la vida, por Rosa y por mi escasamente oculto amor a La que admiro, (por encima de mi propia vida), por su capacidad de seguirme queriendo y por su innegable y ejemplar vida llena de altruismo hacia nosotros, (todos los suyos)  ... a los que Ella sigue queriendo y sufriendo por cada segundo de los sucesos de su vida.


Enviado desde S6+Edge





enriquetarragófreixes



6 comentarios:

  1. Me encanta Rosa sin conocerla.
    Sí, Enrique hay que reponerse a todos los desencantos y seguir.
    Me ha encantado tu texto, como siempre.
    Besos, amigo.

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    1. Gracias amiga Celia, Rosa como muchas otras mujeres, alguna muy cercana a mi, son extraordinarias personas ... y de vida y comportamiento admirable y ejemplar.
      Un abrazo muy fuerte

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    2. Hoy, admirando a tu querida Rosa, no tengo por más que subrayar un párrafo especialmente, lo copio y lo guardo. “Quererse, determinar que tú eres lo primero” y pensar aunque sea egoístamente que a los honestos y leales nadie les rinde homenajes como no sea después de haber terminado con su salud Un mobbing salvaje que le va a costar la misma vida a alguien que quiero, ojalá no Dios mío. Perdona, me he desahogado públicamente. ¿Por qué la vida es así y casi siempre con los mismos? Sufrir por los que quieres. Feliz martes santo.

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    3. Heridas que sangran aún, amiga María paz, son difíciles de taponar si no se cierran por si solas o si se sigue en la batalla que las creó.
      Feliz martes, amiga.

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  2. Que placer es leerte casi de madrugada
    Me acosté temprano estaba cansada y me desperté.....
    un buen momento para leerte cada letra es un regalo buenas noches

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    1. El regalo para el mundo eres tú, amiga Mucha. Feliz y ardiente miércoles

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