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jueves, 25 de mayo de 2017

Dejar el Nido: Una solución de futuro




Edvard Munch, The Scream, 1893


25 mayo 2017

El domingo, viendo una de esas repetidas e instructivas, películas que acostumbran a ponerle a mis nietos a la hora del recreo y/o la de comer, todas de Disney, me fijé que una madre pájaro cogía con el pico a cada uno de sus polluelos que yacían en el nido en el alto de un inmenso árbol, y los soltaba en el vacío.
Mi historia de hoy:
Me lo presentaron hace ya mas de veinte años. Ingeniero, hijo de ingeniero, como debe ser, a la vieja usanza. Ahora tiene un hijo que se hizo Economista, no le gustaba la ingeniería, la odiaba, dice que su padre tuvo la culpa. Él, el chaval,  a sus veintinueve, no había trabajado nunca para lo que se formó. Cuatro meses en el Carrefour de cajero, un año de ayudante de farmacia, y un sin fin de aventuras laborales, por horas, que le habían sumergido en la desesperación del que no sabe que va a ser de su futuro ni por donde, ni como, empezarlo a crear. Me cogió del brazo mientras levantaba mi café y me dijo: “Enrique, tu has sido empresario profesional durante muchos años, que debo hacer para conseguir un empleo digno” – Estuve una hora con él y entonces no sabía si hice muy bien al contarle todo lo que pensaba. Me contó sus hábitos, en que se gastaba el dinero que le daba su padre, su vida relacional y hasta sus correrías. Lo que mas le dolió, aunque lo hiciera en tono coloquial, es que le llamara hijo de papá y que nunca había intentado valerse por si mismo. Le pregunté sobre lo que estaba haciendo para la construcción de su anhelado futuro feliz y solo me contó vaguedades, que el mundo estaba contra él y que sin experiencia nunca le contratarían. Dejé de presionarle pues, seguramente, a él nadie le había hablado en su vida con tanta crudeza como lo estaba yo haciendo en aquel momento, aunque yo no lo supiera. Le hice ver que lo primero que debía saber era sobre su verdadero valor personal y profesional, sobre lo que ciertamente sabía hacer, si estaba dispuesto a pregonarlo con vehemencia y dedicación, a emprenderlo y si estaba dispuesto a sacrificar su “desdichada vida actual” por otra de mayor contenido. Le enseñé a crearse una personalidad virtual, a encontrar focos de negocio, a buscar foros sobre integración profesional, nidos de creatividad y un sin fin de citas sobre lugares y países  con prometedoras economías emergentes.
Ahora, pasados tres años, a través de Linkedin y de Twitter, me ha mandado mensajes de agradecimiento recordándome aquella charla. Él, ciertamente, lo consiguió, se hizo un auto-escáner sobre sus verdaderas posibilidades, creció, arriesgó, se dispuso a sacrificarse y a jugarse el todo por el todo dejando una acomodada vida en el nido paterno por la de la búsqueda de un escenario donde poder desarrollar sus verdaderas posibilidades. Hoy trabaja en Londres  como gerente de una de las oficinas de una importante Compañía de Aviación y, ah, según me dice; es feliz, muy feliz y como el mismo me dice, también, me agradece en la despedida de su nota de hoy que le enseñara a creer en él, en sus posibilidades y que gracias a esa charla, según me dice en tono un tanto jocoso, “no se encuentre en la puta indigencia, Enrique, gracias, amigo” (Sic)
Seguramente, mi joven amigo es uno de esos bichos raros, que solo son algo mas del 12% de nuestros jóvenes, que antes de los treinta y cinco encuentran un empleo estable y adecuado a su formación y posibilidades, sí, eso es aún posible, pero su ejemplo, aunque solo sea por unos instantes, me despierta las ganas de volver a serlo, de volver a ser joven, yo también fui muy feliz siéndolo. Enhorabuena amigo.




12 comentarios:

  1. Alguien tiene que ser, en este caso fuiste tú, quien le haga ver a todos esos jóvenes perdidos, que el camino es difícil, mucho, pero que son ellos los que han de buscar ese anhelado futuro feliz y no al revés, por mucha tecnología que también haya. El confiar en uno mismo y saber que el sacrificio será caro, pero jamás baldío. No, no me he caído de la cama. Es que hay un resorte que me expulsa a las 6,30 y dice que la vida ya está en el horizonte. Buen día.

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    1. Ese resorte es genial, amiga Maria Paz ... yo tengo uno parecido con nombre y voz sensual.
      Feliz día amiga madrugadora, feliz horizonte.

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  2. desde la madrugada sonriendo te leo
    Dejas luz en las pupilas

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    1. Un abrazo de jueves amiga Mucha ... tus sonrisas son vida querida poetisa de las Américas.
      Feliz día

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  3. Un buen consejo en el momento justo escasea, no es fácil de encontrar... Así que tuvo suerte ese muchacho 👌😉

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    1. Tienes razón, JLO, no es fácil recibir un buen consejo en el momento oportuno, pero aún es más difícil estar dispuesto a recibirlo y ya ni me imagino lo difícil que debe ser ambas cosas, es decir, acertar con el consejo y el estar dispuesto a recibirlo.
      Feliz jueves joven amigo-e

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  4. Te veo claro y directo, yo soy así. Y él te quiso escuchar, y te pudo entender. Brillante Enrique.

    Besos.

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    1. Gracias Tania ... las piedras del camino nos hace sabios, quizás cautos, pero desde luego muy capaces de aventurar el valor de las heridas.

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  5. A veces es necesario que alguien nos hable claramente y haga que reflexionemos. Tuvo que ser una charla estupenda. Un abrazo Enrique

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    1. Cierto, Rubia ... a mi me sentó de maravilla saberlo. Vivir es un cúmulo de grandes y pequeñas gestas ... y de muchos intentos para lograrlas.
      Feliz viernes

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  6. A veces deberíamos aprender de los animales y otras de las personas , en este caso de ti y tu charla.

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