viernes, 25 de mayo de 2018

Los perros abren los ojos a los 15 días, pero los gilipollas nunca


Posan desnudos para Tunick-EFE  01-03-2010-Ópera de Sidney

25 mayo 2018

Mi amigo Enrique, el asturiano era una de esas personas que todos debiéramos tener entre los del grupo de inolvidables. Astuto, sabio, gran empresario profesional y una gran persona. Siempre nos gustó escucharlo y, aún más,  entender sus sabias y ácidas moralejas. Hace ya unos años me mandó un cuento que, por muy leído que, ya, lo haya sido para mi, me ha hecho reflexionar sobre lo que pasa en este país cada cuatro años.
CUENTO DE ENRIQUE EL ASTURIANO:
Una pareja estaba jugando al golf en un campo muy distinguido, rodeado de bellísimas mansiones. En el tercer golpe, el marido le dice a la mujer:
  • Querida, ten cuidado al pegarle a la pelota, no sea que la mandes a una de esas casas y rompas un vidrio. Va a costar una fortuna repararlo.

No alcanzó a terminar la frase cuando ella da un golpe y la pelota se va directamente contra la ventana de la mejor casa. El le reprocha:

  • Te dije que tuvieras cuidado. ¿Y ahora qué vamos a hacer?

Ya más tranquilo el marido le dice:
  • Vamos a pedir disculpas y ver cuánto nos va a costar el arreglo.
Van hasta la casa, golpean y desde dentro una voz responde:
  • Pueden entrar, la puerta está sin llave.
Abren la puerta y ven todo el vidrio disperso por el piso, una botella rota cerca de la mesa y a un hombre con aspecto distinguido sentado en un sillón que les dice:
  • ¿Ustedes son los que rompieron la ventana?
Sí... - responde el marido con timidez - y lo sentimos mucho. Queremos pagar el daño.
De ninguna manera soy yo el que debe de agradecerles. Soy un genio que estuvo preso en esa botella durante miles de años. Ustedes me liberaron. Por eso puedo concederles tres deseos: Le doy uno a cada uno y me guardo el tercero para mí.
¡Que bien dice el marido!, Yo quiero un millón de dólares cada año, durante el resto de mí vida.
No hay problema. Es lo menos que puedo hacer por mí libertador.
Yo quiero una casa en cada país del mundo - agrega ella.
Tú deseo está realizado.
¿Y cual es tú deseo, Genio? - Pregunta intrigado el marido.
Se toma unos segundos y dice el genio:
  • Desde que quedé preso en esa botella, hace miles de años, no tuve oportunidad de tener sexo. Mí deseo es acostarme con tu mujer porque siempre soñé hacerlo con la primera mujer que viera.
Bueno querida, nos ganamos un montón de dinero y todas esas casas. No se que piensas tú, pero es una sola vez. Creo que no está pidiendo mucho.
La mujer asiente entusiasmada... - El tipo no está tan mal, pensó -
El genio la lleva a un cuarto y pasa alrededor de tres horas con ella dándole con todo.
Al finalizar, mientras se visten, el genio la mira y le pregunta:
  • Dime tengo curiosidad: ¿Cuántos años tiene tu marido?
  • Treinta y cinco - Responde ella.
  • ¿Tan mayor y todavía cree en genios?


Moraleja:
'Los perros abren los ojos a los 15 días, pero los gilipollas nunca'·

2 comentarios:

  1. La verdad es que la oferta del "genio" era sospechosamente generosa.
    Ahora, que por mucho menos hay quien vende su alma al diablo. Mira todos los aprovechados que están saliendo ahora.
    Saludos, amigo.





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  2. Muy bueno. Al final tenía razón le marido cuando decía que les costaría caro si rompían un cristal. jjajaj

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