viernes, 10 de julio de 2020

La niña de los taconazos, el rosario de Krysta y el ingeniero del Carapé

10 julio 2020
-Maravillaba esta madrugada en la cola de la Farmacia con una niña que llevaba, zapatos de aguja en mano y cara de haber dormido menos que un médico de Guardia en el atentado de Hipercor en el 87. Resulta que mientras todos los viejales guardábamos cola y distancia para entrar según dicta el sentido común y la norma antipandemia, ella se puso cuasi en la puerta con la intención de entrar. El viejales más próximo a la entrada, que no lo era tanto, al ver las intenciones de la chica de la falda tubo y taconazos en mano, dio un salto de campeón olímpico y lo que le dijo a la niña no es reproducible aquí, solo diré lo que la niña le contestó: “¡Qué te pasa viejo, tu mujer no te deja que la folles!”. La niña tiró los taconazos atpc y se sentó en el suelo con la espalda pegada a la puerta de la Farmacia y allí se quedó hasta que un flamante y vacilante muchacho con gorra de golf y ropa que parecía llevar enganchada a su piel durante toda un alarga noche de marcha, la cogió en brazos y se la llevó a un Opel Corsa descapotable que estaba ahí, en doble fila frente a la Farmacia.

-Más adelante, una vez superada la cola de la Farmacia, me encuentro con Krysta en la puerta de la Iglesia de La Playa. Krysta es la linda polaca que dirige el Rosario de las ocho, y me dice: Enrique, llegas tarde, te has perdido el Rosario de hoy, así que ahora ya no entres, invítame a desayunar y no se lo digo al Párroco. La linda y muy cristiana polaca, me sonrió coqueta y maliciosamente y ante esa tentadora oferta, que seguro venía del mismo diablo, no tuve más remedio que decirle … “Lo siento Krysta, es que tengo Madre” y ella me respondió… “Querrás decir que tienes mujer”… pues eso – le dije.

-Finalmente me fui a ver a mi querido amigo Patrick, el ingeniero informático nacido en la Sierra Carapé, para ver si era posible resucitar a mi anestesiado PC y ahí estuvimos hablando de lo de siempre. “Qué si eres un manazas, Enrique”, “Qué no te dura nada de lo que te reparo porque le das, siempre, al botón equivocado”, “No hagas experimentos con programas piratas” … etc. Ante tal bronca le dije: Bien, Patrick ¿mi PC ha muerto?. Sonrió, me abrazo con cara mirando al este y yo al oeste y me dijo … “No, Enrique, tu PC está como tú, un poco tocado, como decís por aquí, jodido, pero vivirá, igual que tú. Anda lárgate y prepara 400€ que te lo voy a dejar nuevo otra vez y si puedo, hoy mismo. Mientras juega al ajedrez con tus nietos que tú tienes muchos”.

Y aquí estoy, rezando lo que hoy no recé, funcionando con una tablet de no sé que año, jugando al ajedrez por internet y aspirando a recordar que cuando fui capaz, hubiera almorzado bien y sin cola. Ya se sabe, a cierta y a cualquier edad, almuerzo que veas pasar, almuerzo que te pierdes.

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