domingo, 1 de noviembre de 2009

Halloween, Los Celtas largos y la vida de Arnaud

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01 noviembre 2009: 

Hoy salí a mi paseo dominical sin grandes intenciones. Hoy los Ronaldos están que se salen, pues si jugando así, van a un punto del mejor equipo del mundo, entonces son capaces hasta de remontarle al Alcorcón City. El ”Pichxa” del quiosco así lo asegura.

Pero bajando por la cuesta del Holyday In, no puedo resignarme a no sentarme en el último banco de la Misa de 11. Intento pasar desapercibido y de momento lo consigo. La Iglesia de la Playa tiene una funcionalidad enormemente práctica; Puertas abiertas en casi toda la fachada y hay hasta gente fuera dado que parece que estemos en las Bahamas, aunque andemos ya en fechas de difuntos y “castañá”. 

Una pareja, de unos 80, que están a mi lado, corbata, uno, y pañuelo al cuello, la otra, sueltan un no muy discreto: “La chica de Arnaud está que se sale”, dice él, – “A mí me parece que esa chica no es trigo limpio”, le dice la otra. Me asomo, discretamente, y me doy cuenta que los dos tenían razón.

Me cambio de banco, pues no veo a Antoine ni a nadie conocido. El de la sotana empieza a contarnos lo de que los del Halloween son unos anglosajones perdidos, que irán al infierno y que eso nada tiene que ver con nuestras costumbres cristianas. Entonces me he dado la vuelta para observar a los dos críticos abueletes que no se han enterado de nada, pues se pasan el rato en “lo suyo”, y les hago un gesto de; “así es”, como confirmando lo que contaba el del púlpito. Pero el abuelete me echa una mirada de cómo si quisiera decirme; “Y tú que coño quieres”, que me ha desplomado la mirada.

Finalmente me he puesto al lado de Arnaud, y tras un emocionado; “buenos días nos de Diós”, me he puesto a su lado, no sin antes torcerme el tobillo que tengo sano al pisar de mala manera el madero rodillero, que sigue allí para regocijo de los enanos y de algún beato ocasional.

Mientras levitaba, conseguía atender las órdenes del de la Misa, “En pie” – “Podéis sentaros”, sin error alguno, es decir, como si estuviera allí. Pero no era el caso. Tenía la cabeza en aquella mañana de hace ya unos diez años, cuando Arnaud me contaba que se vino a La Costa Blanca en el 62, tras vivir en Argelia una pequeña vida llena de ilusiones que acabó siendo una vida trágica. 

Durante la Guerra de Liberación mataron a su mujer, Armelle, a la que quiso como un loco, según me contó. Quiso suicidarse cuando la encontró muerta en la escalera, acribillada a balazos por un soldado del FLN, el cual se quedó allí, inmóvil delante de ella, pero que huyó despavorido al verle a él. “Era un crío Enrique, era un crío”. 

Luego se montó en Alicante un negocio de preparación y venta de “Copas” nocturnas tras un mostrador y tuvo mucho éxito. Decía que su negocio era puro como la nata que tomaba Pio XII todas las mañanas al despertarse. Nunca entendí esa frase, ni nunca supe si era verdad o mentira lo que contaba, sobre eso o sobre cualquier otra cosa. Era, y es, un tío genial contando historias.

De pronto Arnaud se vuelve hacia mí, y como si del mismo ZP se tratara, me suelta; “Este tío no se entera, Enrique, este no sabe que lo del Halloween se celebra aquí desde los Celtas, que son quienes lo fundaron. No se enteran de nada”

Eso me ha devuelto al lugar y a la calle, pues ya se había acabado la fiesta dominical cristiana del día. Es entonces cuando me he dado cuenta de que existía la Señora Arnaud; “Arienne, c'est Enrique”, - “comment ça va?”. Unos dos metros y unos 40 años menos que él. Tacón aguja, une jupe coupe, y un “te lo prometo” blanco escondido bajo una torerita negra preciosa. “Es mi mujer, mi cuarta mujer, todas han trabajado conmigo, pero ahora ya no”. “Es la hija de un amigo de mi etapa en Argel al que prometí cuidar de ella mientras pudiera”.

Y mi amigo, el rey de las copas nocturnas, se marcha rumboso y rejuvenecido como nadie al ver las lascivas y críticas miradas de todo el personal, que se da la vuelta para verlos pasar; à bientôt Arnaud, enchanté Arienne.

Luego, lo de siempre, visita a Cohonesto y mi amigo del quiosco, que hoy, jugando el Hércules a las 12, sospecho que ha hecho campana, pero no pasa nada, pues allí tiene a su encantadora esposa, que con ese genio, dinamismo y punto de gracia que su acento nórdico traslada, hace que la cola que habitualmente anda tertuliando con Antonio, el rey de la prensa de la Playa, hoy no exista.

Feliz domingo a todos y feliz “Santo”, hoy es el día de todos ellos.

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