lunes, 1 de febrero de 2010

Salinger, el Promotor Inmobiliario y quién “conyo” hace algo por acabar las obras como DM.



01 febrero 2010

A mi del Salinger, me quedó el “Jo” y la impresionante descripción que hace de la escena final de su libro, el único que de él conozco, en el campo del centeno.

No tengo ninguna pretensión de ser el guardián de nadie, pero, a veces, parece que nos empeñamos en serlo
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Hace pocos días, un anónimo colega me increpaba y acusaba de blando cuando defendía, y denunciaba, la inatendida posición del cliente por parte de los promotores inmobiliarios. En su punto de vista, dejaba caer que los clientes son un castigo, nunca terminan de reclamar, un año, dos o veintidós,  esa era, mas o menos su exposición.
Veamos:
  1. Si le llamas la atención a alguien que te está colocando mal el azulejo, en cualquiera de las obras de tu vida, corres el riesgo, (mas bien ahora no, pues no hay ya nadie que coloque azulejos en ningún sitio, por aquí), de que te manden a paseo o te abandonen la obra. La soberbia del que está mal preparado, no le permite reconocer su desfachatez, diría Andrés,  mi encargado favorito de los 80. Pero el asunto estará en saber si alguien lo controla.
  2. Pero entiendo menos que, aún hoy, te sigan llamando loco si pides explicación de por qué no todos los alicatados de una cocina que está colocada encima de otra igual que hay en el piso inferior, no sean iguales, es decir, empezar por pieza entera desde el rincón mas visto y seguir hasta romper pieza detrás de la puerta de entrada que allí es donde menos afea ver una pieza pequeña. Lo malo es que la cara de preocuparse por mi salud mental viene de los arquitectos de toda especie y no de los operarios, como podría ser algo mas normal.
  3. Si le dices a un operario, del gremio que sea, en una actuación de postventa de vivienda, que aparezca a una hora determinada en la casa de un cliente, ¿por qué nunca lo hace a la hora convenida y cuando lo hace, lo es sin ninguna explicación previa?
  4. ¿Por qué los Técnicos permiten que los suelos de las viviendas se entreguen con manchas de aceite, o de lo que sea, en los pavimentos de terrazo o de mármol y miran al cliente con cara de ser un “tocahuevos” por el simple hecho de denunciarlo? “Mire señora, esto no tiene arreglo, o el que le podemos hacer va a quedar peor que ahora, además aquí va la cama, ¿No?” – Eso me suena, ¿Y a vosotros’
  5. ¿Por qué los marcos de aluminio y sus cajones de persiana, dejan pasar mas aire que en cualquier lugar de la isla de  Lanzarote en un día normal? – Es impresionante ver danzar a las cortinas en cualquier día algo ventoso, ¿verdad?
  6. ¿Te han arreglado alguna vez esas cajas de electricidad cuya pintura se ha caído antes de la semana de la entrega?
  7. “Será joío”, decía un conocido Aparejador que tuve una vez en mi entorno próximo, cuando se refería a un cliente que se quejaba de que en las puertas de paso le cabía el dedo en las holguras de ajuste. Esto es así señora, en otro caso rozan en el suelo, ¿Sabe? – Y se quedaba tan ancho.
  8. No hablemos si el asunto es de aquello que se llama irreparable. “Verá es que el desagüe de la válvula de seguridad de su calentador eléctrico es corto y no tiene arreglo”. - ¿Me están tomando el pelo? – eso fue lo que contesté. – Pero debe ser cierto pues ha pasado un mes y la cosa está igual, decía el cliente.
  9. Oiga, es que oigo a mi vecina y descubro, cuando levanta una de las placas de escayola de mi baño, que en la pared que me separa de su baño, se ve luz en la parte de encuentro con el techo. “Ah no, eso lo tiene que ver el arquitecto” – Pero que caradura, diría yo.
  10. Pero lo mejor es cuando bajas al garaje, ¿Quién no tiene un garaje con toda su humedad, con sus manchitas y su suelo lleno de juntas espontáneas en el hormigón? Y cuando ésta llega al trastero, pues entonces eso ya es una gloria inalcanzable para un cliente que se las de de serlo. Sabes que si tienes “la suerte” de que te caiga alguna encima de tu plaza o en tu trastero, es como los hijos de hoy, la tendrás contigo toda la vida y sin que nadie l@s arregle.
En las obras manda cualquiera, no hay encargados, ni los técnicos están por la labor de hacerse valer. Lo peor es que los promotores, quizás no se hayan preocupado mucho en que estos se hayan podido hacer valer, pero en cualquier caso, el asunto es cierto, las obras se acaban con cierto descontrol de un grupo profesional que se ha abandonado en su desidia y a su comodidad. Todo vale menos que el Promotor te eche de la obra por complicarle la vida, ese parece, a veces, el lema a seguir.
Pero el problema principal, a mi juicio, quizás será encontrar Promotores inmobiliarios que sean Profesionales, pero parece que eso ya es tan imposible, o más, que encontrar pareja estable.  Pero no, aún estamos a tiempo, la crisis actuará como la quimio al mal y a lo mejor lo conseguimos.
Volviendo al principio: ¿tendrán culpa los clientes? – Yo creo que no. Por tanto, me sigo preguntando;  ¿Para cuando la profesionalización de la dirección del Negocio Inmobiliario?

PD: Hoy me ha salido la “cosa docente”, pero tampoco es malo, ¿verdad’, escupir es bueno, incluso los futbolistas de élite lo hacen, aunque nunca haya sabido por qué. Yo voy a empezar a hacerlo mañana mismo, pero donde nadie me vea, ni me escuche, no sea que me partan el teclado.
+PD: La “y” colocada en el conyo del título, lo es en homenaje a mi amigo Joselu, JLV, el número uno, y en activo, de los Profesionales de la Promoción Inmobiliaria de la Comunidad Valenciana, que estando en Londres no nos puede soltar su clásico “coño” pues el teclado no se lo permite.



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