06 enero 2011
Confundir un día de grandes alegrías con la tristeza de saber que un amigo se ha ido, parece que son absolutamente compatibles a cierta edad o, mejor dicho, son compatibles con la dureza que adquiere la piel al calor de las batallas que la vida te va regalando a cada “paso” que celebras. Ayer noche murió Joaquín, el abuelo de David y de Javi, el suegro de Antonio y el padrazo de Maricarmen. Sus casi 96 tacos no hacían presumible, precisamente, que su vida pudiera llegar a conocer el fin de la crisis actual, pues el ZP y los que presumiblemente van a continuar su dura labor ya se hubieran encargado de ello con esmero, por eso él, seguramente, ya no ha querido esperar más.
Nuestro casi centenario amigo se va en olor de multitudes silenciosas pues es un hombre que no hizo mas que bien en su vida, de él aprendimos a saber contar, con ese entusiasmo que solo saben poner las personas que tienen ese don, las cosas que has vivido. Su incansable necesidad de dar fe de todo lo que la vida le enseñó y le mostró era su virtud para la mayoría y un gran defecto para todos aquellos que siempre les aburre no ser el protagonista de cualquier conversación. Él lo era, debía serlo por su gran capacidad para hacerlo, para contar las cosas como solo él sabía. Siempre que tuve la oportunidad de verlo acababa enredado en sus charlas que parecían convertirse en monólogos, pero eran todo un tratado de vida y de historia, del que siempre era rescatado, cruentamente, por el resto: “Id a rescatar a Enrique, que está hablando con el abuelo, porque si no no cenamos”
Su nieto David, parece que ha heredado ese don y de ello doy fe que soy fiel seguidor de su Blog, del que destaco, hoy, la entrañable despedida a su querido abuelo:
Buen viaje, Joaquín, ya sabes, espéranos a tomar café en el bar que hay en la primera curva subiendo al cielo a mano derecha.

Es duro despedirse de las personas que nos importan. Mi mas sincero pesame a la familia. D.E.P.
ResponderEliminarGracias Antonio
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