15 septiembre 2011
Estaba agotado y me senté en el muro que separa la arena del paseo de la Playa de San Juan a tomar aire, la camiseta Ibiza, (que compré en el 2000 una hora antes de comer con mi amada en el Restaurante “Es Charcu”, en Cala La Virgen, PURROIG-SANJOSÉ, que es como un rincón en el cabo norte del cielo), estaba empapada e intentando olvidar que ahora me va como un traje de submarinista.
Una buena amiga me acababa de dar un toque de realidad con el consabido: “Chico, ¡qué gordo estás!”, que me dejó algo tocado, pero del ala, y yo pensaba que siempre la he querido y hasta admirado, pero esa es la verdadera amistad, diría Maribel, (la que duerme conmigo desde el 66), pero a esto que una pareja de ancianos hacen lo mismo, es decir, se sientan a mi lado y él le dice a ella: “¿Estás mejor así?” – Ella hace un gesto afirmativo con la cabeza mientras lanza hondas y sonoras respiraciones, que me hacen ver que su estado de agotamiento es máximo. – ¿Está cansada, señora?, le digo, pero ella me sonríe y vuelve a asentir con la cabeza. Estamos así un rato y me doy cuenta de los cariñosos ademanes del anciano hacia ella, acariciándole las manos, el cuello y la cara, sin parar, mostrándole un cariño que me emociona.
Empezamos a hablar de las cosas que se suelen hablar en estos casos, el tiempo, el calor que hace, lo bonito del paisaje y cuando el anciano se va a buscar agua a la cafetería El Lloc, que está justo enfrente, le digo a la señora la suerte que tiene de tener un marido así y que me ha emocionado verles acariciarse. Ella me responde, con cara de sorpresa, que no es su marido, que solo es su novio y aunque no está ofendida, muestra una cara de enorme preocupación. Al rato llega el anciano y mientras ella bebe su vaso de agua, me pongo a su lado, y le digo que me encanta verles tan enamorados. Pues sí, me dice el anciano, así estamos desde el año 44 que nos conocimos, nos casamos en el 51, tuvimos 4 hijos y tenemos 9 nietos y un biznieto. Pero ahora lleva así ya 6 años, no me conoce, no nos conoce y yo, yo, yo la sigo queriendo como el primer día, hijo, y eso ya no cambiará nunca, no sabes la suerte que he tenido y que tengo.
Se han marchado y yo me he quedado un buen rato mirando en la dirección que se han ido, suspirando y pensando en la vida que se nos regala gracias a ellos a los que dan ejemplo de comportamiento, de vida y de amor. Suerte.

Nueva lección para apuntar, estudiar y aplicar. Como estás amigo, como estás. Afirmo.
ResponderEliminarUn abrazo
Tengo que reconocer Enrique que está historia me ha emocionado.
ResponderEliminarMi beso y abrazo afectuoso para ti.
Me has dejado tocado y mira que es difícil.
ResponderEliminarVerdades como puños, pero a la media naranja, hasta el infinito.
Gracias por hacerme pensar.
¿Sabes qué? Me he emocionado y, a la vez, he sentido una sana envidia porque con o sin enfermedad, no se si tendré la suerte de llegar a hacerme vieja junto a mi marido y compañero y de todo..
ResponderEliminarAprovecho para despedirme unos días, me voy de vacaciones a desconectar un poquito..pero amenazo con volver jeje!!
Muchos besos Enrique.
Gracias, argy, yo solo pasaba por allí.
ResponderEliminarMe alegro que te haga pensar esta blogueria, Eva. Y si ademas te emociona, pues ya estamos ======
ResponderEliminarGracias, Doramas, a mi me ha emocionado, me hubiera gustadon que lo hubierais podido vivir. Ha sido una feliz casualidad.
ResponderEliminarGracias, Candela, casi me emocionas tú a mi con tu nota. A mi me ha gustado ......, yo llevo desde el 66 con Maribel y .........., me ha emocionado, claro.
ResponderEliminarFelices vacaciones, Candela, y olvidare de todo y de todos. Un abrazo
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