lunes, 26 de diciembre de 2011

Segundos



26 diciembre 2011


Los segundos nunca fueron buenos, decía un gran revolucionario de la nada de mi época juvenil y hoy gran sindicalista con cargo, pero el segundo día de Navidad, el día de San Esteban,  tiene ese extraño sabor a cosa querida, lejana y tremendamente nostálgica que me hace sentir bien cuando hago de mis recuerdos una profunda reflexión sobre como podrá vivir el mundo sin ellos, sin los suyos, en el futuro, cuando yo he sido tan feliz con ellos. No ver a La Loli ni a nuestro querido Antoine, seguramente, me está volviendo a la melancolía de los ratos de soledad ya olvidados, pero no por ello me siento ni mal, ni tremendamente obsceno por recordar que en mi primera Nochebuena fuera de casa, a mis 17, me llevaron al chino barcelonés para dar una vuelta y meterme de golpe del agua caliente a la fría de la moral sin haber mediado explicación alguna sobre ese extraño y distinto mundo al que solo había conocido en foto y por los pasillos de lo prohibido.

Este segundo día de Navidad que para los catalanes y los alicantinos de siempre, ha sido, sin excusas, un día de Gran Fiesta Navideña, hoy ya casi no es nada por aquí, por la Terreta, quizás el modernismo sátiro-sensual de los nuevos, donde las virtudes del olvido echan raíces a una velocidad de vértigo, justifiquen esta decadencia de las costumbres de siempre, pero yo, amigos, yo no estoy dispuesto a hacerlo y por ello voy a repetirme un segundo plato de nostalgias navideñas celebrando este segundo acto festivo como merece tal fecha.

Feliz navidad, amigos y, ah, no se os olvide contarle a los de las generaciones futuras de que se trata esto de la Navidad, no vaya a ser que algún día acaben contándole a sus continuadores que se trata de dos semana verbeneras  y/o vacacionales por imperativo legal.