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viernes, 30 de noviembre de 2012

Mis héroes son los que son, si, y no son muy famosos





30 noviembre 2012 - 2016     30 noviembre 2009


Cada día me cuentan muchas y diferentes historias, pero aunque no sé muy bien por qué, parece que todas, últimamente, me lanzan el mismo mensaje.

No me podía creer lo que estaba viendo, uno de los grandes de la información estaba a mi lado tomando café. – “Vaya frío que hace hoy por Alicante” – El jefe de la barra no movía la cabeza y sus ojos estaban fijos en el famoso. – Pues sí, hace mucho frío, quizás más de lo normal. Así, con el recurso informativo tradicional, rompía el hielo y me ponía a hablar con el famoso.

No ha sido muy agradable la conversación, pues su vida es solo un rosario de errores familiares, uno tras otro, que con dos carajillos y un poco de rabia, los lanza al mundo de la barra de una taberna de barrio, como si a los demás nos importara mucho más que los que comete la Juana con su marido el alicatador.

Oye, pues yo creía que este tipo vivía de PM, y que lo hacía todo como el mismo Dios, – me dice el Jefe de Barra – ya no sé si cuando lo oiga por la radio, sentiré lo mismo.

He tenido que contar hasta diez para no decirle a mi amigo el Barista algo que no le hubiera gustado, pero cuando ya iba por el once, he comenzado a “largar”: ¿Pero de qué estás hablando? Tu si eres un héroe, tú te levantas todos los días a las 6 de la mañana para llevar a tu niña a la estación, para luego hacer el primer café antes de las 8, y luego, mientras sirves hasta las 11 un millón de cafés, aguantas mil impertinencias de cualquiera. Luego los comentarios de los machitos de los aperitivos, más tarde las comidas, otra vez los cafés, las copas del final de la tarde y vuelta a aguantar al “pesao” de turno con sus dos copas de más, que cada día tiene un nombre diferente. A las nueve echa el cierre y ponte a limpiar. Llegas a tu casa a las 11 y le dices a tu hija que cómo le ha ido el día, mientras está tumbada en el sofá y a tu mujer que la cosa está “chunga” pues ha bajado la caja…

Te equivocas Enrique, mi mujer ya no me espera, se fue al pueblo hace un año pues no nos llegaba para todo y mi hija está estudiando en Madrid, con una beca, y vive con su tía en Alcorcón. Apenas las veo, pero sé que me quieren. Algún día volveremos a estar todos juntos.

Mientras me replicaba he notado que los ojos se le ponían muy brillantes a la vez que a mí se me estaba haciendo un nudo en la garganta, y entonces, de modo espontáneo me ha salido la “guasa” que aplica “GomaEspuma” con los anuncios del Banesto.

Nos hemos dado un largo abrazo, sin poderlo evitar y mientras me iba hacia una nueva cita profesional, he vuelto a creer que el mundo no es igual para todos, pues mientras a un cojo le preocupa su “andar”, otros creen que andan despacio, aunque tengan las dos piernas bien sanas.

Espero que la fe del barista, le haga mover sus montañas, a mí me ha abierto un poquito más la luz del cuarto de mi inteligencia.
 






enriquetarragófreixes




2 comentarios:

  1. Sabia cita la del cojo. Y me encanta la palabra "barista" :)

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    1. Tú erres un "tipo" excepcional, amigo EKK, tú eres el maestro y yo solo un alumno y un admirador tuyo. Gracias por estar siempre ahí, eso ayuda a seguir vivo-e, amigo.

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