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lunes, 19 de agosto de 2013

Enseñarle a un niño como se baña un hipopótamo y “Las confidencias ni al cura ¿Vale?”

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19 agosto 2013

Antoine está jodido porque le ha sido infiel a Matilde y a su mujer, si, a las dos a la vez, y lo está porque le han enganchado con esa bella cincuentona que pasa con él las noches de loco desmadre ex juvenil en el velero que él tiene en Santa Pola. Pepe, el ex sindicalista hasta la muerte, me confiesa que su familia no le habla porque saben que desde hace más de 20 años se entiende con la que era la secretaria del sindicato en el momento de su mayor poder, el de él, y no me refiero al poder del mando, me refiero al prostático. Doña Leonor, con un … “Esto es muy confidencial, Enrique”, me cuenta que a los 40 le puso los cuernos al su, ahora, difunto esposo, con el abogado que llevaba los asuntos a su familia, habiéndose, incluso, largado con él, un par de fines de semana, a Saint Tropez, mientras su marido, un destacado político de la era Franquista pasado a la democracia del momento, se iba de Congresos con la Lola, que era la secretaria del partido de la derecha en su pueblo, en Bilbao. La Loli, para colmo y con otro psssss, me cuenta que ella nunca ha podido ser fiel a un solo hombre. “Mira, Enrique, lo mejor fue cuando le puse los cuernos a mi segundo marido, una noche de Hogueras, cuando él estaba mas borracho que el actual Ministro de Gibraltar en un tonel de Sherry. Vi que coqueteaba con Manolita y me dije, es mi momento. me cogí a su hermano y me lo llevé al Meliá. De esa noche nació mi segundo hijo y nunca nadie lo sabrá. Esto es muy confidencial, Enrique, no me jodas y no lo cuentes a nadie …” El remate me lo da Arturo, que parece no estar nunca oyendo nada, cuando va y me dice que la noche del sábado se lió con la madre de un amigo de su nieto, una chica de Córdoba a la que él siempre le echa los tejos porque está mas buena que el pan, (sic), … “Enrique, eran las fiestas de la Urbanización, ya sabes, tomamos dos copas, el marido se emborrachó y ella, que siempre coquetea conmigo, me dijo le acompañara a llevar el niño a casa y mientras me contaba lo desgraciada que era con su marido …”. ………………

Me he ido a la barra a hacer ver que trasteaba con el móvil para no tener que aguantar sus miradas, pues mientras hablaba con cada uno, seguro que pensaban que les contaba lo de uno a los otros y yo, viendo en el espejo delator que hay tras la barra y para colmar la ingravidez de casi todos me vuelvo y les digo …: “Yo también tengo una historia que contaros, parecidas a las vuestras …” y me he puesto a contarles lo distraído y extrasensorial que debe ser para un niño ver como se baña un hipopótamo y para convencerlos les muestro esta magnífica imagen que he dejado arriba” – Sus caras se han relajado y hasta han comenzado a pedir copas, cafés y hasta un muslito de esos que llevan un año en el escaparate, si, toda una fiesta. Y es que soltar confidencias tiene eso, si, eres cautivo para siempre de quien se lo hayas confesado. Un consejo; “Las confidencias ni al cura ¿Vale?”





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 Enrique Tarragó Freixes  -  (etf-etc-etl)

¿Viste lo que hicimos?: http://bit.ly/1tVhOPd - (Página de enlaces)


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