09 noviembre 2013
Entre los miles de recuerdos de mi infancia que vuelven, con frecuencia, al escenario de mi memoria, hoy, he recordado uno del que nunca supe, ni entendí, entonces, su contenido. Mi madre estaba conmigo enseñándome a sumar y mientras ella me lo enseñaba, siempre, a su manera, con ejemplos prácticos, recuerdo de esa escena, que yo le pregunté: Mamá ¿Tú crees que yo soy un niño especial? – Ella me respondió al instante; “Claro, Enrique, claro” – Y yo entonces volví a preguntarle; ¿Mamá, tú eres una mamá especial? – Ella no respondió, se me quedó mirando fijamente con sus, siempre, bondadosos ojos, mientras me cogía por los hombros. Estuvo unos largos segundos más así, sin decir nada, y sin decir nada me abrazó con fuerza, con mucha fuerza. Esa escena sigue ahí y se quedó ahí, como terminó.
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Preciosa historia.
ResponderEliminar¡No es para menos, Enrique! Tu madre estaba orgullosa de su hijo y se sentía orgullosa de que su hijo la amase como ella a él. Entrañable e inolvidable.
ResponderEliminarUn abrazo, Enrique.
P.D.: Tras muchos esfuerzos informáticos, hace dos días pude encontrar un coladero en la vieja plantilla de mi blog para poder enlazar a quien he estado mil veces tratando de hacerlo. Parece ser que la última chorradita que ha hecho Google ha facilitado la puesta al día de estos pequeños defectos. Ahora, te puedo ver seguido y hablaremos con más asiduidad. A pesar de ello, no puedo poner todavía las pavadas esas de los símbolos para poder avisar de publicaciones en f, g+, etc.
Ya sabes, amigo Antonio, pasa el tiempo y te acercas más a ellos. Lo de las pavadas es sencillo, viene en las configuraciones "ordinarias". änimo, seguro que lo consigues.
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