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martes, 18 de febrero de 2014

Mataron mi ansiedad


Imagen: Antoine de Villiers

18 febrero 2014

Ocupación, preocupación, desesperación, estrés y depresión. Estas son las fases de una vida profesional activa que, a poco que te descuides, puede resultar letal.  Primero te ocupas  y lo haces con ilusión, después asumes responsabilidades que de manejar las con tino o algo más, te convierte en la persona más feliz del mundo. Más tarde las cuestiones exógenas pueden llevarte a la desesperación, el estrés e, incluso, a la depresión. Aunque es deseable echarte al cuerpo el pecado de un capricho de vida iluminada alrededor de un estatus profesional que supera tus posibilidades sociales, deberemos admitir que ese cáncer arrastra a los que caen en él, hacia una depresión galopante. Me decía esta madrugada mi amigo Arturo: "¿Es entonces mejor ser portero de finca y limitarte a una vida gris y apartada de cualquier prosperidad y progreso intelectual y social? - Cómo dice mi Alcalde favorito, ya retirado, ... "Solo hay una vida, vívela como creas y nunca mires hacia atrás ... ni hacia adelante".

Quizás la peor de las conclusiones de un profesional y es solo una apreciación heterosexual de quién conoce la bravura de ese mar, es la de la eterna súplica de un alma joven ... "No matéis mi ansiedad, por favor".


Enviado de Samsung Mobile Note III

4 comentarios:

  1. La clave es si esa vida es la que querias llevar, al menos profesionalmente,........no hay condena mayor que dedicarte a algo que no te atrae, ni te gusta, y muchos menos te apasiona. Se lo que te digo!

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    1. Justo eso, amigo argy, eso es. ya lo hemos dicho alguna vez: "No te gusta lo que hace ... pues que haces ahí?"
      Un abrazo, amigo.

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    2. Vaya con el dedito, quise decir ... Si no te gusta lo que haces ... pues que haces ahí?-Esa sería una actitud correcta en tiempos normales. Ahora muchos aguantan su empleo porque no hay otra cosa.

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