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viernes, 6 de febrero de 2015

Amar la vida ... siempre hay una excusa para ello

Fotografía de Robert Doissneau – Amor de calle


06 febrero 2015    -    10 julio 2016

"No sé,  Enrique,  me levanto y lo hago sin ninguna ilusión." - Así  me encuentro, casi siempre, a Vicent, uno de esos grandes de la Sociedad de la Publicidad y el Marketing de los 80 en la Comunidad Valenciana, a la hora de buscar un banco, (de sentarse), en primera línea  de mar.  Pero hoy, cuando llevaba unos meses sin verlo, no ha sido así ...  Me estaba esperando: "Vaya, Enrique, llegas tarde, ...".

He estado una hora con Vicent, me ha estado hablando que desde que se jubiló en el 2008 no había tenido suerte, ni motivo de vida alguno, sin hijos que ver, (están los dos en Londres desde el 2010 y apenas se dejan ver por aquí), y hace seis, coincidiendo con su jubilación,  se quedó viudo. Ahora todo ha cambiado,  Vicent se ha enamorado - "Ella se lo merece todo ... " - Me ha contado una historia que me ha dejado como el tiempo de hoy ... helado y que relato cómo quiero acordarme:
"Verás, Enrique, decidí apuntarme a un curso de los de la Universidad, para viejos, y allí conocí a Berta, una simpática valenciana de Benifalló, de la que me hice muy amigo. Ella me llevó a una asociación de 'voluntarios contra el hambre y ayuda a la indigencia' y me apunté a la campaña de invierno. Como soy o fui, experto en RRHH me mandaron a conversar con gente en situación difícil y de ahí, en una larga noche en uno de esos horribles cajeros del SABADELL-CAM, conocí y ayudé a una mujer que le había pasado de todo. Abandonada por los hijos, exempresaria del calzado, embargados y subastados todos sus bienes, sin amigos pues le repudiaron cómo si tuviera la lepra y un marido que murió en un accidente de coche en la carretera del Saler, mientras celebraba, de copería en copería, un fiestón clásico de esos frustrados machos ibéricos, nuevos ricos, con mujer empresaria de éxito. Ella no supo o no quiso, superarlo y se abrazó al mundo de la indigencia. Estuve tres noches con ella ... hablamos, hablamos mucho, nos comprendimos y, al cuarto, conseguí que viniera a casa a ducharse, a asearse y a sentirse querida, a darle calor. Eso fue antes de Navidad. Ahora vive conmigo, no sé si seguiremos juntos mucho tiempo, pero estamos felices, juntos y sin plantearnos nada más que el presente. No sé si la quiero, pero sé que yo le doy vida y ella ... me la da mi. Estamos y somos, felices así ... no queremos más. Pensé que, antes de que ella volviera del Hospital, (tiene un grave problema sobre la calidad de sus huesos, por el largo período de vida en la calle), tenía que contártelo, tú siempre te preocupaste por mi y sabía que te encontraría aquí. " ....
... y a mí me sigue partiendo el alma que me cuenten historias así,  historias de amor puro y duro, aunque me hagan llorar cuando nadie me ve.

Enviado desde mi Note 4



2 comentarios:

  1. Es sorprendente ver los caminos que nos tiende la vida. Un poquito de valentía y el premio justo sobre el que no hacerse preguntas.

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    1. Así es, mimarzgz. El premio aparece ... sin tiempo, ni edad, ni destino.

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