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martes, 1 de diciembre de 2015

Aprender a vivir ... en Urología

Me gustaría saber volar ... ¿Por qué?

01 diciembre 2015

Me encantaría que cuando llegara a mi cita con el urólogo, matándome por llegar quince minutos antes, no me recibiera 74 minutos después de lo concertado y que, además, por culpa de ello, no estuviera todo ese tiempo temblando pensando en ese suave dolorcito,  cuando por ese sitio que imagináis tiene que ponerme los dedos para tantear la cosa; Me gustaría que cuando veo a mi amigo del alma, inseparable compañero de esa sala de espera de Urología, no tuviera que mostrarme la sonda urinaria con su grifito  colgando y su bolsita metida en otra de Mercadona para disimular; Me gustaría que la enfermera que da las citas en Urología un día me dijera buenos días; Me apetecería que la gente no se lo hiciera por todos los alrededores de la taza del inodoro del baño de la Sala ... pero claro ... "¿Qué quieres, Enrique?  todos los prostáticos orinan como si tuvieran un aspersor en la punta de la cosa"; Me gustaría no tener que ir nunca más a esa sala de espera de Urología, como no, pero no pudiendo ser, lo mejor será valorar la tertulia positiva del que no se la puede coger con papel de fumar, (literalmente), ni con desprecio, ni con absurdo desespero.  En esas salas se practica la mejor terapia de grupo que jamás yo hubiera imaginado ... benditos lugares, bendita mi buena gente de esa tertulia que siempre me dan la lección magistral del día , me enseñan a apreciar lo que tengo y que quejarse de algo es, demasiadas veces, un desprecio a la vida. Esta buena gente con su actitud ... nos enseñan a  vivir.



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2 comentarios:

  1. Hola: lo de pedir que en Sanidad todo funcione correctamente o con normalidad es una utopía. Por mucho que los pacientes reivindiquemos que se cumplen los horarios de las citas es pedir un imposible. Lo peor es cuando vemos entrar a nuestro médico en la consulta y viene de la cafetería... en fin, es un tema que me crispa especialmente y que no está en nuestras manos poder solucionarlo. Sé perfectamente que esa gente en la que coincidimos en la sala de espera nos hacen ver que nuestras quejas y males son injustificadas o exageradas con respecto a sus problemas. Como bien apuntas nos 'enseñan a apreciar lo que tenemos'. Seguimos en contacto

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    1. Como siempre, no lo habría dicho yo mejor, Marta
      Un abrazo de lunes

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