miércoles, 31 de enero de 2018

Asumir riesgos para vivir, Café para todos y "yo … sólo Enrique, por favor"


31 enero 2018
Pasé la prueba del espejo del baño sin desmayarme al verme; No tropecé con el dichoso peldaño que origina el mal nivelado de la parada de ascensor al llegar al garaje; No me olvidé las llaves del coche en casa; La chica de la limpieza del garaje, que haciendo furor entre los jóvenes veteranos de mi edad, con su escueto uniforme, hace su trabajo llevando siempre en cara una sonrisa inigualable, me ve y me dice: “Buenos días señor Enrique” y yo … cuasi babeando, le contesto: “Sólo Enrique, buenos días, Lovelein”; En la rotonda del golf ningún coche que va por el carril de dentro me ha pitado por entrar yo a mi carril exterior como hago y hacen siempre todos esos aprendices de conductor experto que no se leen los mil anuncios que la GC sube a las Redes Sociales explicando el asunto; Todo iba bien pero aún podía ir mejor … entro a la Misa de ocho y, horror, no hay nadie … “El Párroco tiene la gripe y no va a venir” – me dice la rubia y minifaldera sesentona de todos los días - ….
… y yo allí me he quedado, adorando a mi Dios en un improvisado juego de ejercicios espirituales con mi vecina de banco que sólo ha sido superado cuando doña Vicisitudes – la mujer que ayuda al orden de y en, la Iglesia – me ha dicho: “Señor Enrique, puede pasar a la sacristía que el café y las pastas están preparadas pues el señor Párroco así me lo ha dejado escrito” …
… y yo que soy débil de carne y ahora, también, de huesos, he aceptado la invitación al grito de “Gracias doña Vicisitudes pero sólo soy Enrique para usted y para esta rubia señora que seguramente le gustará tomar el café que el Párroco hoy no se podrá tomar” …
… y así ha sido, lástima que todas mis queridas beatas, compañeras de banco de misa que no fui capaz de ver en mi primera visión del escenario, se apuntaron también, pero no fue lastimoso por lo que algún degenerado colaborador de algún DeLuxe televisivo pudiera opinar, no, nada de eso, es que yo sabía que pasaría lo mismo que les pasa a los políticos de nuestra rica Spain casi siempre: Nunca hay café, ni pastas, para todos.
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6 comentarios:

  1. Hola recién llego mientras como milanesa de pollo con puré de papas te leo...
    No entendi el escrito aunque me encantó lo que dices, o me estoy poniendo vieja o el intelecto ser ma ha ido
    .La foto en mi blog te la dedico a vos
    Besitos querido
    mil besoso

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    1. Yo también quiero creer que eres la mejor poetisa de América, querida amiga Mucha. Esa milanesa parece muy tendadora.
      Un abrazo de viernes

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  2. Muy bueno y jocoso el comentario de hoy. Me encanta la referencia cuasi obligada a la sesentona o sesenteña. Pregúntale a ella, si te atreves, qué termino prefiere.
    Bien traído lo del café. saludos

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    1. Creo que el término sesentón o sesentona está muy devaluado y muy mal utilizado, así, querida Tia Conchi, he tenido que llamar así a toda persona, hombre o mujer, que de buen ver se muestra y no siempre el término sesentón o sesentona va ligado a algo infecundo, torpe, poco vistoso o muy viejo, nada de eso, he tenido que llegar yo a ser sesentón para darme cuenta del error, ese, saberlo y vivirlo en carne propia, quizás sea mi único pecado al fomentar el uso de dicha palabra.
      Feliz viernes amiga Conchi

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  3. Pues estupendo, amigo sesentón, que te hayas dado cuenta de que el término era algo peyorativo y, más estupendo que tú te lo adjudiques lleno de orgullo. A reivindicar nuestras preciosas edades. Sí señor!

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