lunes, 22 de enero de 2018

La vida, los imbéciles y los humanos estúpidamente normales.


En busca de la nada ... o del todo

22 enero 2018

Pensaba, intentando justificar no sé muy bien qué, que con mis terapias vigentes me queda poco tiempo para andar husmeando en la Red de amigos que viven una vida-e sublime, lo siento por mí, claro, pero haré lo posible por volver a hacerlo tan pronto como sea capaz de despejar mis dolencias o el espacioso tiempo que me quede sin debilidades sensoriales, me lo permita.

Bien, ahora diré que hace, ya, un buen rato, escribí en mi Wordpress las lindezas  que ofrece el saber saborear la salida del claustro del dolor domiciliario para poder administrar en todas las definiciones que los sentidos ofrecen para ello; del valor que dichas apreciaciones ofrece la naturaleza vivida bajo el techo espacial  que ofrece la calle, el camino y cualquier espacio de los llamados descubiertos, y cuanto más lo pienso más me hundo en la necesidad de poder contarlo ante quien pudiera oírme pues o por, si aún no lo sabe habrá que decirle que la esencia de la vida está en nosotros mismos, en nuestras formas de vida, en nuestras costumbres y que todo ello tiene un mundo por descubrir que, seguramente, ignora. La vida es algo esencial, claro, amarla puede que también, pero saber valorarla ... eso es más que probable que nos pasemos toda ella, la vida, sin saberlo hacer, ni lo que ello representa. 

La vejez obliga a la reflexión de los imbéciles, probablemente, pero lo somos y tanto más que, casi con toda seguridad, seamos, simplemente, humanos estúpidamente normales.


 


11 comentarios:

  1. No hay vejez querido
    La vejez está en la mente. Ponete pintón como lo hacías
    una camisa rosada
    que te saque sonrisas...
    Comé algo que te guste
    como a mí
    chorearme con helado de vainilla a diario..
    Escuchá música con ritmo cuando vas caminando en la vereda.
    Mirá a las mujeres con suspiros
    te lo devolverán en creces
    trabajá algunas horas a la semana como yo lo sigo haciendo
    Sentirse útil es fabuloso.
    Amá rpofundo a la que tenés al lado

    Nada dura para siempre

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    1. No dudes nunca eso en mi, amiga Mucha, me pongo pintón, me tiño el pelo de blanco al estilo Richard Gere, me alfombro la sonrisa y me cuezo en un lindo y saludable Tom Collins en mis largas noches de danza, charla y copeo. Quizás mi verbo, el que dejo ver, está dejando ver algo que llevo dentro, lo sé, pero en el fondo me río, sí, me río de mi mismo y hasta de lo que represento ... me gusta ser como soy, suspirar por una mujer, cantar en la ducha, poner mis nalgas en la arena y rezar un tango a la Patrona de mis pecados, sí, y todo eso lo hago por amor querida poetisa, no lo dudes. Lamento que deduzcas tristeza y dolor en mis letras, pero no es así, mis letras son como un necesario y bello, canto a la vida pero con música de Mozart o de Johann Sebastian Bach que, como puedes entender, no son, precisamente, ni la alegría de la Huerta, ni una Bachata de Romeo Santos o de una de mis queridos viejitos como Enrique Guzmán o el mismo Paul Anka, no, ponerse atractivo es ponerse triste, vacilón y ... emocionado.
      Te dejo una de mis canciones mejor bailadas ... ah, el que baila no soy yo, pero no me importaría serlo, aunque en ello perdiera la vida: https://www.youtube.com/watch?v=PQSaof3b_aE
      Un abrazo fuerte

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  2. Querido Enrique Jamás pensé en tristezas cuando te escribo ni veo sadness en tus textos

    Tus palabras en tu texto.....

    La vejez obliga a la reflexión de los imbéciles, probablemente, pero lo somos y tanto más que, casi con toda seguridad, seamos, simplemente, humanos estúpidamente normales.


    La palabra VEJEZ me desmorona.

    tus textos me encandilan y me hacen sonreir Mas aun estoy feliz porque has vuelto


    Gracias por tu comentario y espero pronto verte con la camisa rosada
    miles de abrazos



    Besitos desde el mar

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    1. Gracias mi querida poetisa de América, mi respuesta solo pretendía convencerte de que estoy bien y con ello agradecerte tu interés por mi y mi estado de ánimo, querida amiga.
      Un abrazo muy fuerte y, ya sabes, compré la camisa rosa

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  3. Al leerte, Enrique, me reafirmo en mi idea de que hasta de una cosa negativa, como puede ser una pasajera dolencia, lo que parece haberte ocurrido, puede sacarse bonitas consecuencias. Y en este caso, es valorar la cantidad de cosas sencillas que antes quizás ni apreciábamos. Salir a la calle, poder comunicarte con los amigos, entonar una canción, leer...
    Al hilo de lo que dices en tu último párrafo, ayer leí un pensamiento de Séneca que decía "Necesitamos la vida entera para aprender a vivir". Puede ser verdad, pero estamos a tiempo. Vivamos.
    Espero que te recuperes del todo. Un saludo

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    1. Gracias tia conchi, estoy en ello ... y en apreciarme en el mensaje de Séneca.
      Feliz noche

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  4. Enrique, te noto tristón y no te pega nada, pero nada. Así es que recupérate pronto y aquí a contarnos tu batiburrillo de historias.
    Cuídate y vuelve pronto.
    Un abrazo fuerte.

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    1. Ay, queridas amigas, puedo aseguraros que hoy, ya, entré en el mundo de los reencuentros y eso, sí, eso ya es otra cosa. Un abrazo muy fuerte, amigas Tracy y Mucha

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  5. No deseo se me agoten las palabras para darte los ánimos que necesitas porque antes debería hacerlo yo, que también, pero copio de ti siempre y no deseo hacer sitio al desaliento, tú me has enseñado a eso. Vejez... ¿qué vejez? Esta no llega con los años aunque pudiera parecerlo. Días iguales o desiguales pero jamás desperdiciados, jamás. Un abrazo fuerte.

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    1. Gracias amiga Paz, siempre aciertas en tus mensajes ... gracias y, ah, vejez no es sinónimo de desgracia, dolor, desencuentro ... no, es sabiduría, comprensión y deseos de vivir.
      Feliz noche

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