jueves, 29 de marzo de 2018

Esos cafés descafeinados, Giani Morandi, Mina y un Premio Nobel que dice cosas +++++

29 marzo 2018

Estaba yo tan tranquilo haciendo mi informe sobre las cosas que un Banco muy Nórdico puede hacer con determinadas habitaciones, (no se le pueden llamar casas), que tiene embargadas en un pueblo sureño de la provincia de Alicante, frente al mar. A veces, cuando te lo ponen difícil, sea para el amor, para el sexo o para el trabajo, lo mejor es bajar al ruedo de la primera calle que se te ponga a tiro y te pongas a andar sin rumbo, con los auriculares del MP3 en el oído y, si puede ser, te pones toda esa música basura de los años 60 que tanto te gusta recordar y que la gente próxima cuando la pones en alto siempre te dicen el clásico: “¿Otra vez, cariño y/o, otra vez, Papá?”. 

Te paras en un bar, te tomas un café y cuando el camarero/a de turno empiece a mirarte con la misma cara que se mira a alguien que se va a suicidar y/o le van a incapacitar, entonces tienes que decir; “Giani Morandi, sabe, es de mis tiempos y ….” – Vale, no cuela, pagas y te vas a otro que sea mas rancio, mas cutre, uno de esos que tienen miles de capas de grasa en los malditos azulejos que ponen en sus también grasientos locales, pero que hacen unos cafés descafeinados con leche sin grasa y sacarina, que te mueres. 

Una vez allí, sigues oyendo, ahora ya suena el Peppino di Capri, pero da igual, ahí nunca se meten contigo, los compas de barra están como incorporados al paisaje de tal forma que parece que hayan nacido allí. Nada de eso me consuela definitivamente, ya lo sé, pero vas mejor, mas desahogadito, menos cabreado con el mundo y cada vez quieres mas a Mina. 

Llegando al despacho del hogar, puede que alguien te pregunte si estás bien, pero cuando te quitas los auriculares y dices:  ¿Quée?, “noseporqué” te acaban diciendo; “No, nada, nada”. Te sientas, abres el mundo de las Redes Sociales y … vaya 272 de ellos esperan que digas algo. Vas viéndolos, que ya es un decir y entre ellos, ahí, justo ahí, estaba el que me ha hecho feliz. Era uno de nosequién, un vídeo auténtico, jovial, alegre, algo cachondo, si, de esos que te preguntas si será posible que un Nobel diga eso. Aquí lo dejo, es genial, yo me he puesto a hacerle caso de inmediato. Un Premio Nobel es un Premio Nobel y nadie sabrá mejor que él lo que es bueno y lo que no:


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4 comentarios:

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