miércoles, 21 de marzo de 2018

Lo peor: Convertirnos en nuestra propia sombra



21 marzo 2018
– Me decía esta madrugada, mi querido Párroco y amigo, que lo más difícil de superar por la moral de nuestra condición humana es el de dar el paso en que nos convertimos en nuestra propia sombra.
– Cuando mi querido y admirado cura terminó de contarlo – mientras yo le echaba el diente a las pastas de doña Virtudes – reclamó mi atención con su mirada… y cuando lo consiguió me dijo: “¿Has entendido algo mi ecléctico y a veces pragmático ladrillero con carrera?”
– Yo, algo aturdido, le contesté como suele hacer cualquier político con poder vigente cuando se siente acorralado, es decir, a la gallega: “¿Tú que crees, querido amigo y sincero siervo de Dios?”
– No hubo más, Nietzsche no estaba allí para escucharnos y por tanto seguimos hablando y pontificando sobre las cosas de comer, de usar, de sentir … las de la vida de la gente sencilla que no busca frío en el calor, ni lo contrario … gente que, a cierta veterana edad, deja que su alma sea arrastrada por el viento hacia donde se le antoje a él, (al viento), hacia donde haya vida, emborrachándose con ella, (con la vida), sacándola a bailar en cualquier escenario y amándola más que nunca la amó, como debiera haber sido siempre.
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4 comentarios:

  1. La respuesta a la gallega me encantado viniendo de ti, nunca de un político por más señas gallego él, que si se encuentra en una escalera y alguien le pregunta responde "no se si subo o si bajo", la pregunta del párroco también tiene su miga.

    Un abrazo de Espíritu sin Nombre.

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    1. Las respuestas a la gallega ya llevan demasiado tiempo instaladas en el poder, Conhi, (Espíritu sin nombre), y las preguntas de mi hombre de Dios ... son lo que son porque él es un crack de la metafísica eclesiástica.
      Un abrazo, Conchi

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  2. A tal guasona pregunta, tal "ecléctica" respuesta.
    Y q hacéis el cura y tú filosofando de madrugada?

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    1. Ay, Conchita, hay cosas que no se pueden contar a nadie, ni siquiera a Dios, (según dice el Párroco) y yo, siempre que puedo y me viene bien, le hago caso.
      Un abrazo de jueves, amiga, yo sigo bien a pesar de mis médicos y gracias a mis lindas cuidadoras de la fisioterapia.

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