jueves, 22 de marzo de 2018

Mi querida Sanidad Pública y esa cosa de cohonestar lo nuevo con lo antiguo, incluso la puntualidad teutónica


22 marzo 2018
– Tengo una cita en un renovado Centro de Especialidades de la Seg. Social, y acudo puntual, demasiado quizás pues llego a las 8:29 h cuando la cita la tengo a las sorprendente hora, por precisa, de las 8:54 h AM.
– Tras entrar al Centro por un impresionante, moderno y renovado acceso, me subo a mi planta 3 por un aún más moderno ascensor que me planta en un santiamén en ella. Abro los ojos bien abiertos y el rellano de acceso a ascensores y escalera es de un lujo arábico sin igual.
– Abro la puerta de acceso a la zona de Consultas y … Dios mío, me pareció volver a la infancia, parecía como si al pasar tras la puerta hubiera regresado al pasado. Todo estaba igual que cuando aparecí allí por primera vez en el 78. Me quedé tan descolocado que tuvieron que llamarme la atención los tras de mi querían acceder a las Consultas “Señor ¿Se va a quedar ahí?“ – me increpaban, con tono cariñoso y algo cruel, como al anciano con cachava que estorba por donde va.
– Entré en los aseos y me quedé tan maravillado que empecé a hacer fotos de todo lo que veía, hasta el punto de que un joven anciano de mi edad me dijera al verme hacerlas como un poseso observador nipón ante un monumento de cualquier índole: “¿Oiga, no será usted uno de esos que…?” No se lo tuve en cuenta, le di dos palmadas en la espalda y le repliqué, no obstante, que mi interés era arquitectónico y que ojalá hubiera encontrado esos sanitarios en el 68 cuando estaba en segundo de aparejadores.
– Luego, ay luego, sí, fui a mi consulta y a las 8:45 h. me abrió la puerta de la consulta 308 una linda muchacha cuarentona de un buen ver y mejor hacer, que me pidió datos sobre mi cita y me anunció una severa puntualidad por parte del cirujano que cumplió a la perfección con el horario y con la larga visita que culminó con cita en quirófano no urgente por ser algo de escasa importancia interna y de solo una mejora en la funcionalidad del dichoso túnel carpiano.
– Para culminar mi romántica cita con el ayer, me paré al salir ante los alicatados de los largos pasillos de la zona de Consultas y mi parada fue tan larga en el tiempo, que una auxiliar del Centro me preguntó… “¿Está usted bien?”. 

- Me volví hacia ella y le contesté hablando de mi emoción por la vuelta al pasado que esa visita me produjo y de muchas mas cosas que mi dulce y simpática cincuentona batablancaria compartió conmigo en un largo trecho del recorrido que hicimos. Incluso nos emocionamos al pasar por delante de las Consultas de algunos especialistas que bien o ya no están por edad o porque se fueron al otro mundo, ese mundo donde van los mejores en el olvido.
– Una madrugada para recordar y para no olvidar que el tiempo pasa y que no por ello se debe olvidar la necesidad de conservar y cuidar lo antiguo, lo cual es algo que debiera estar siempre en la mente y en el lápiz, de los responsables de la conservación de nuestro patrimonio.
– Cohonestar, sí, siempre cohonestar los intereses patrimoniales de nuestra historia reciente y más moderna, con la más brillante de nuestra antigüedad, también reciente, no debiera nunca ser un gesto despreciado por los diseñadores de la arquitectura de lo Público.
– Visitar esa Consulta 308, hoy, me ha parecido un lujo poco conocido y que muchos, si no todos, debiéramos obligarnos a “sufrir”, más a menudo.
..





8 comentarios:

  1. una visita al pasado que bueno....
    pudiste p[or lo menos recordar lo que quizás habías olvidado....
    aplausos muchacho sin edad!!!!

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    1. Estoy hecho un chaval, amiga Mucha y eso de volver al pasado me ha recordado que aún lo soy, sí, me enteré que me siguen gustando las mismas cosas.
      Feliz sábado poetisa de América

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  2. El túnel del tiempo, jajajajaja

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    1. Me quedé tan sorprendido que sí, es cierto Tracy, era un real tunel del tiempo hecho puerta.

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  3. Sera eso que dicen que el tiempo no pasa... No existe...

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    1. En este caso no pasó, Ildefonso ... una verdadera maravilla.

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