viernes, 7 de febrero de 2020

Cortázar, esos deseos juveniles y mi urólogo y su dedito

Publicado el por 


07 febrero 2020
– Esperaba pacientemente sentado en una de las salas de espera de mi SPA favorito y una buena mujer pone su mano en mi hombro y con voz angelical me pregunta: ¿Está usted bien? – (me había dormido).
– Antes de dormirme me quedé leyendo a Cortázar y mi subconsciente se apoderó de una de sus frases llevándome con ella a mi más tierna infancia:  “Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha, al mismo tiempo, fue el no aceptar las cosas como me eran dadas”.
– Después la realidad se apoderó de mi momento más cruelmente vigente. La mujer era un encanto, joven, sesentañera y muy sonriente. Su aspecto me hizo volar a cualquier otro lugar menos al de la solitaria y fría sala de espera donde me hallaba. El momento terminó de un modo dramático: Una voz fría y metódica que salía de un cuerpo vestido de blanco, gafas y cara de curandera revienta tripas, pronunció mi nombre. Era mi momento futuro más cruel e inmediato, sí, el que se apoderó de mis peores miedos … “Pase a la sala 8, el urólogo le espera, ya le hemos llamado dos veces“.
– Mientras me adentraba en el pasillo que conducía a la sala número 8, recordé la frase de Cortázar y pensé: ¡¡¡Enrique, hazlo!!!
– Pero no fui capaz, no, no me di la vuelta y seguí mi camino hacia lo inexorable …

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este blog comparte contenidos con otro de mis blogs a modo de copia de seguridad, el uno del otro, hasta el 24 de febrero de 2023

https://enriquetarragofreixes.wordpress.com/