miércoles, 9 de diciembre de 2020

Un cuento de navidad: El vecino gruñón de mi abuelo

 


Fotografía de Robert Doisneau

09 diciembre 2020     (2012)  (2014)  (2016)

Otro de los cuentos que me gustará guardar aquí, en esta ya vieja reedición de este Blog, va el del vecino de mi abuelo, el cuál he podido recuperar gracias a la copia que publico en WordPress.

Érase una vez …

Qué cosas me contaba mi abuelo. Él era el primer Enrique conocido de la familia, y lo fue, además, por su fabulosa capacidad para contar cuentos e historias. Un día me contó, cuando yo estaba berreando como un bebé, que no debía hacerlo y para justificar el por qué no debía hacerlo, me explicó una de sus historias. Ese día me cogió, como hacía siempre, por los hombros, hacía que le mirara a los ojos y entonces empezó a contarme que …
 
Un vecino de la escalera donde él vivía de pequeño, moraba solo en esa inmensa casa que poseía. El Hombre, Pere se llamaba, era conocido por ser un desagradable y viejo tacaño que siempre gruñía, más que hablaba, cuando se cruzaba con cualquiera por la escalera. Gloria, la portera, creía que estaba y era, así porque todos sus hijos le habían olvidado, pero estaba convencida que no era mala persona.

Un día de Navidad, mientras se celebraba la fiesta con toda la familia y mientras estaban todos cantando las clásicas canciones del día, me decía mi abuelo que oyeron un gran estruendo en las paredes que daban con el vecino y algún lejano gruñido que, al parecer, dejaba oír cosas poco agradables e impropias de persona humana alguna. Mi abuelo, como ya estaba advertido Por Gloria, se fue a la cocina, llenó una copa de cava y partió un buen trozo de turrón de yema y, sin que nadie se diera cuenta, salió al pasillo de la escalera y llamó a la puerta del vecino. Éste tardó en abrir, pero al rato lo hizo y cuando el hombre le preguntó a mi abuelo que era lo que quería este le respondió que: “nada, solo quería desearle una muy feliz navidad” y al punto le dio la copa y el turrón que llevaba entre las manos. El viejo, cuenta mi abuelo, que estuvo unos segundos sin decir nada. Al rato, cambiando el semblante, el viejo gruñón se agachó ante el niño que era mi abuelo y con lágrimas en los ojos le dijo: “Gracias, ¿No me vas a pedir nada a cambio?” y, dice mi abuelo que le dijo; “No, solo quiero que sepas que no estás solo”. Con un fuerte abrazo que duró unos largos segundos, dice mi abuelo, que el hombre le dijo, repetidamente, gracias, gracias, gracias y se despidió con gran velocidad cerrando la puerta al instante.

Desde esa fecha el viejo gruñón se convirtió en amigo inseparable de mi abuelo, recordándome que una de las mayores tristezas de su vida fue cuando el viejo vecino murió, lo cual hizo a los pocos años de aquella navidad y a cuyo sepelio acudieron todos los vecinos y muchos extraños pues ese hombre se convirtió, desde ese suceso, en una especie de Ángel Custodio de toda su vecindad y de mucha gente del barrio.

No creáis que me invento estas historias, quizás sea que yo las recuerdo así, seguramente son, solo, lo más parecido a la realidad y solo sea eso, pero para mí siempre serán como lo que son, un feliz recuerdo.  


4 comentarios:

  1. Esas historias que guardas y que generosamente compartes a veces estrujan el corazón. Hay tanta gente sola, y no porque no tenga familia, sino porque su suerte no importa, porque son descartables.. Esa frase de "me vas a pedir algo a cambio?"..es muy común en la gente mayor que suelen ser literalmente "despellejados" por sus propios hijos/ nietos/.. Otros pagan las consecuencias de sus errores y la familia tiene mucha dificultad en aceptar que todos los cometemos...y dar un paso al costado. Pensar que quizas sean los últimos años de ese abuelo/a .. Historias que se repiten... Me recordó una escena de la película "mi pobre angelito " en donde el niño entablaba relacion con un vecino gruñón.. y pasa a ser muy significativo en la historia del mismo..
    Creo mi querido Enrique que no hace falta irse lejos para extender la mano...siempre tenemos a alguien cerca que necesita un poco de atención.. Abrazo gigante y gracias por todo lo que nos cuentas y que sale de tu corazón.

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    1. De mi corazón y de mis recuerdos que aún no sé muy bien por qué, pero son de cantidad creciente. Curioso, como ya te dije ayer, que no tengo recuerdos malos y es porque, seguramente, nunca existieron o así lo quiero creer.
      Un abrazo querida Eli.

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